Por Kathryn Pozak   

El déficit de viviendas en países del sur se incrementa cada día, así como la migración hacia los centros urbanos, al mismo tiempo que las importaciones del exterior o de los centros urbanos son la regla en el sector de materiales de construcción.

La producción local de estos materiales puede servir como “contrapunto” a esta tendencia. No solamente mantiene el dinero circulando en la región a través de los puestos de trabajo creados y la venta de un producto necesario, sino también contribuye a la sostenibilidad por medio de la transferencia de los conocimientos y las habilidades necesarios para producir los materiales.

Cada vez más, en el mundo moderno muchos países se convierten en consumidores de lo que otros producen, siendo víctimas de tarifas y comercio internacional. No obstante, sí es posible decentralizar la producción y poner los conocimientos en manos de la gente, para que ellos sean los diseñadores de su propio destino.

En América Latina, del inicio sencillo de un poco de plantas piloto a finales de los años ochenta, ahora existen más de 600 talleres de Tejas de Micro Concreto (TMC), diseminados por doce países. A finales del 2002 la producción acumulada fue de alrededor de 23 millones de metros cuadrados, que implica unos 350,000 techos.

Sondeos a clientes, hechos en Honduras, Ecuador, Guatemala y El Salvador, revelan que la mayoría de los talleres venden a una clientela dentro de un radio de 20 kilómetros. Cuando uno considera el número de puestos de trabajo creados por medio de estas fábricas, combinado con el gran número de techos, el dinamismo inyectado a la economía local es evidente.

Mercados regionales y locales existen en Guatemala, Ecuador, Honduras y El Salvador. Las fábricas en otros países como Colombia, Nicaragua, Costa Rica y Panamá contribuyen a que la TMC alcance una posición dentro del sector de materiales y mercados regionales que están desarrollándose.

Los talleres en todos estos países son negocios independientes, manejados por individuos, familias, organizaciones o grupos. En enlaces informales es mediante EcoSur, la Red para el Hábitat Ecológico y Económico, que los coordinadores locales han atendido a los productores, proporcionándoles entrenamiento y seguimiento. Seminarios nacionales e internacionales han juntado a productores para discutir sus experiencias y a veces planificar las estrategias de mercadeo en común.

Con el paso de los años, más y más viviendas tienen techos de TMC, y la producción local de este material bueno, bonito y barato continuará intensificando el dinamismo local.