Por Fernando Martirena  

AdobesCuando el huracán Lili pasó por Cuba en octubre del 2002, la municipalidad de Sagua la Grande estaba mejor preparada para enfrentar sus consecuencias. En parte, este es el fruto de una estrategia desarrollada por el CIDEM -y aplicada en esa región-, consistente en crear condiciones locales para la producción de materiales y tecnologías de construcción en zonas afectadas por desastres, convenientemente adaptadas a las condiciones regionales específicas. En este sentido, la producción de ecomateriales es condición básica para iniciar con criterio de sostenibilidad cualquier acción de reconstrucción, pues crea las bases locales para eliminar dependencias externas en el suministro de materiales de construcción básicos.

La intensificación de las catástrofes naturales en los últimos diez años, así como su nefasto efecto en las vulnerables economías de los países en vías de desarrollo, ha captado la atención del CIDEM. En contraposición a las soluciones modernas de respuesta post-desastre, estas se orientan hacia la solución sostenible de la construcción/reparación de viviendas y edificaciones en general, en lugar de implementar soluciones de emergencia que a la larga se convierten en definitivas, en detrimento de las condiciones de los afectados.

El CIDEM trabaja en esta dirección desde 1996, cuando el huracán "Lili" afectó gran parte de la provincia de Villa Clara. Posteriormente, continuó en Centroamérica, tras el paso del huracán "Mitch", donde se organizaron proyectos de reubicación de poblaciones asentadas en zonas de inundación de Nicaragua y Honduras hacia áreas seguras.

Por esta vía, los socios de la Red EcoSur han construido cientos de viviendas y han creado docenas de empleos. Más recientemente, el CIDEM desempeña un papel protagónico en las acciones de reconstrucción en las provincias de Villa Clara y Matanzas, después del huracán "Michelle", en noviembre de 2001.

En septiembre de 2001 el CIDEM, de conjunto con la Red EcoSur/South, y con el apoyo de organizaciones internacionales, organizó la II Conferencia Internacional de Ecomateriales, con el tema principal "Prevención y alivio de desastres". Más de 150 especialistas de unos 29 países participaron en esta reunión, donde se presentaron las experiencias de los equipos que trabajaron en muchos de los proyectos de reconstrucción post-desastre en varias regiones del mundo. Esta Conferencia representó un hito en la coordinación internacional de programas y un reconocimiento al trabajo del equipo en el tema.

El vínculo social

La labor investigativa del CIDEM siempre ha estado vinculada a proyectos sociales de construcción de viviendas. Las acciones se han concentrado específicamente en la zona norte villaclareña, por su alta vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos, como fuertes huracanes, inundaciones, etc. Se ha trabajado en la ciudad de Sagua la Grande desde 1996, y más recientemente en Caibarién, Quemado de Güines y Camajaní. Todos estos municipios fueron severamente afectados por los huracanes "Lili" (1996), "George" (1998), "Michelle" (2001) y "Lili" (2002).

El principal objetivo de los programas de reconstrucción ha sido la rehabilitación de las viviendas afectadas. La sistemática falta de efectivos programas de mantenimiento, unido al deterioro por envejecimiento del fondo, hace más crítica la solución del problema. El suministro de materiales a estos municipios alejados de los centros industriales, es costoso y con frecuencia las asignaciones no cubren la alta demanda existente.

El proyecto ha desarrollado métodos innovadores para resolver el problema de la rehabilitación de viviendas, a partir de crear una base local de producción de ecomateriales y organizar la comunidad para que asuma las tareas de reconstrucción en esquemas de autoconstrucción con amplia participación popular. Esta estrategia se pudo implementar gracias a la cooperación incondicional de los gobiernos municipales, las organizaciones de masas y civiles, y los beneficiarios en general.

El primer paso es la definición de una estrategia de intervención urbana, trabajando en los diferentes escenarios en función de la disponibilidad de recursos. De forma paralela, se crean las capacidades locales de producción de materiales de construcción, y finalmente, propiciar el protagonismo de los beneficiarios del programa, quienes reciben facilidades de financiamiento para la adquisición de materiales y la ejecución de los trabajos de reparación.

El CIDEM financió con proyectos internacionales la creación de la infraestructura de producción de materiales, que en la actualidad consiste en cinco talleres de ecomateriales y un horno de cal. Estos proyectos cubrieron los gastos de puesta a punto de los talleres, que posteriormente continuaron funcionando con los recursos suministrados por el estado cubano a través de la UMIV.

Los resultados de este programa son elocuentes. Solamente en lo que va de 2002 se han producido más de 200,000 bloques de hormigón y unas 70,000 tajas de microconcreto. También en el 2002 se han reportado más de 450 intervenciones en viviendas afectadas por catástrofes naturales. No obstante, en los talleres en funcionamiento existe la posibilidad de duplicar las capacidades sin mayores inversiones, lo que entre otras cosas permitiría a Villa Clara resolver de forma local sus problemas de abastecimiento de materiales de construcción.

A raíz del paso del huracán "Michelle" por las provincias de Villa Clara y Matanzas, la dirección del Instituto Nacional de la Vivienda se interesó por la experiencia piloto desarrollado en Villa Clara. Pronto surgió la propuesta de repetiría en las zonas más fuertemente afectadas de Matanzas. Actualmente, hay seis máquinas produciendo de forma estable en los cinco talleres creados en esta provincia, y en breve se montarán otras seis. La iniciativa ha reportado una reducción en los costos de transportación de materiales, además de una estimulación de la industria local productora de materiales de construcción.

Los principios aplicados por el CIDEM inicialmente en Villa Clara, y después en Matanzas, son perfectamente aplicables al resto de las provincias. Existe localmente la capacidad de producción de maquinaria para abastecer al país, así como la fuerza técnica capacitada para dicho proceso. Estamos, por tanto, en condiciones de hacer mucho más para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.