Por Martín Melendez   

Horno en YanqueLos campesinos de la comunidad del Yanque, en Jinotega, Nicaragua, decidieron construir sus viviendas ellos mismos y como primer paso construyeron un horno de ladrillos intermitente, que les posibilita un ahorro considerable de leña.Para ello pidieron asesoría técnica a Grupo Sofonías, y el resultado fue un horno con capacidad de 8 000 ladrillos que no compite por la leña que necesitan las mujeres para cocinar diariamente.

Yanque, es un área rural olvidada en el norte de Nicaragua, colindante con el Lago de Apanas, cuya principal actividad es la siembra y recolección de café, que en estos momentos deja perdidas.Los campesinos de allí afrontan disímiles carencias: no tienen agua, electricidad, caminos de acceso, escuelas, ni medios para ganarse la vida; el hospital más cercano es el de Jinotega, a más de una hora de camino en vehículo, y las vivienda son insuficientes.De alguna manera, ellos tratan de resolver todos esos problemas a la vez, no siempre con el resultado esperado. Conocen de una idea y se lanzan tras ella sin mayores experiencias o posibilidades.Así llegaron al tema de los ladrillos. Vieron que en otras comunidades de Nicaragua estos se quemaban, e iniciaron su producción, sin tener en cuenta que Yanque es una de las zonas donde más llueve en Nicaragua. Al llegar la temporada, la lluvia se los llevó. Con los que salvaron trataron de hacer un horno pero no lo lograron.

En la época de seca, y con la asesoría de Grupo Sofonías, se construyó un horno intermitente dentro de la tierra que permite mantener el calor y ahorrar leña. Mide 1.80 x 2.50 x 2.50 m y su capacidad es de 8 000 ladrillos de 7 x 15 x 30 cm.Yanque es un ejemplo de comunidad que no espera por ayuda, sino que enfrenta sus problemas y trata de resolverlos de la mejor manera. Felicidades a todos los que viven en el Yanque y luchan por su bienestar.