El seminario taller no solo fue de construcciones con tierra, sino también de bailes típicos internacionales extrapolados con el son cubano. Bajo los efectos de dos días de intenso trabajo, de unas de cervezas, una agradable comida y la incomparable música cubana, en la noche de despedida del Seminario Taller de La Habana, en el restaurante La Ferminia, se pudo lograr que hasta los más reservados bailadores, afinasen sus pies y lograsen ponerle sabor y ritmo a sus movimientos. Uno de los momentos más destacados de la noche estuvo a cargo de un alemán y una brasileña quienes supieron mezclar sus dotes de buenos bailadores y acoplaron como una excelente pareja al compás del son cubano. Allí se impartió a todos los representantes masculinos de más de ocho países, una conferencia sobre el baile del pañuelo (típico cubano), el cual causó gran sensación por su sencillez, las posibilidades prácticas de aplicación y lo demandado que resulta entre las féminas. También se hizo el estreno exclusivo del coro de cinco voces Cecat-Samplin, con gran impacto con su única melodía DO-RE-MI, y nos despedimos del lugar con un tren tripulado por ellas, al cual se incorporaron como pasajeros.

De tierra y baile