Cooperativa Cañera en Cuba La visita a una cooperativa cañera en el oriente de Cuba constituyó una lección en el arte de la supervivencia con creatividad y sabiduría. A la par de una flota de tractores y combinadas para cosechar caña y su gran taller mecánico, también existe un sencillo puesto de trabajo dónde se fabrican clavos con alambre de desecho. 

La visita a una cooperativa cañera en el oriente de Cuba constituyó una lección en el arte de la supervivencia con creatividad y sabiduría. A la par de una flota de tractores y combinadas para cosechar caña y su gran taller mecánico, también existe un sencillo puesto de trabajo dónde se fabrican clavos con alambre de desecho La región oriental de la provincia de Holguín es eminentemente cañera. Una gran parte de la caña se cultiva y cosecha por cooperativas que luego venden su producto a un central azucarero. Lejos de la ciudad y con pocos medios de transporte, aparte de sus tractores y camiones, se tiene que hacer uso de la creatividad, la tecnología y la sabiduría para crear centros autóctonos. Una cooperativa con unas cien familias necesita más que el ingreso de la caña, deben producir todo lo que se pueda en el mismo lugar.

Hace años construyeron sus casas con ladrillos y tejas de micro concreto fabricados en la cooperativa y con madera procesada en su pequeño aserradero. Ante la falta de áridos gruesos, se han inventado una pequeña trituradora con la cual obtienen la grava necesaria para el concreto, y ahora están pensando en quemar cal. Hasta los clavos los fabrican en un pequeño banco, dándole con un martillo, a una velocidad y calidad asombrosas. Han producido varias toneladas de clavos, y todo a partir de los desechos que se consiguen en la industria, y aún de los alambres extraídos de las gomas de tractores y camiones.

banco, dándole con un martillo, a una velocidad y calidad asombrosas. Han producido varias toneladas de clavos Varios desperdicios de biomasa se usan para quemar ladrillos de barro, sobre todo el aserrín, que se compacta en bloques sólidos combustibles, y así ahorran leña.

Sobra decir que la producción agrícola es una fuerte de la cooperativa: plátanos, yuca, arroz, verduras, frutas, huevos, leche y carne de cerdo. Ahora comienzan un plan de siembra de bambú para abastecerse de materia prima para producir muebles y madera rolliza.

 ¿Un paraíso en el trópico? No tanto... el trabajo es duro, sea como mecánico de tractores o como machetero en la zafra. La vida no es fácil en este centro poblado donde cien años de desarrollo humano parecen converger. Se vive aislado y el enlace con los grandes centros poblados es sobre todo con la televisión, que no falta en ninguna casa. Pero dentro de la sencillez de la vida rural, no se vive mal, disponen de los servicios básicos con maestros y médico, y los cooperativistas perciben un salario muy encima de la media cubana. La cooperativa obtiene buenos excedentes, y las ganancias que esperan repartir casi duplican el salario.

¿Puede esta cooperativa ser un ejemplo vivo para otras comunidades? En la Isla esta no es un caso aislado, pero fuera de Cuba, será difícil que una cooperativa logre un desarrollo de este tipo. Comenzando con la propiedad de la tierra, el mercado garantizado para el producto principal (caña), créditos blandos y acceso a maquinaria, corriente eléctrica barata, atención médica y de educación, todas son condiciones que difícilmente se ven en una comunidad rural en un país del sur.

No obstante, por medio de la creatividad y la búsqueda de producir a partir de sus propias condiciones y materias primas, se pueden lograr enseñanzas prácticas de esta cooperativa. Aún en tiempos de la globalización, debe ser posible sobrevivir dignamente en una aldea rural.

 

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