Fernando Martirena   

Cuando alguien visita un taller de producción de CP-40, no puede imaginar que detrás de este producto haya varios años de investigación de especialistas de primer nivel en Europa y Cuba, costoso equipamiento y muchos ensayos experimentales.

Desde 1994, Fernando Martirena, el líder científico del equipo que desarrolló la tecnología de producción de cemento CP-40, viaja con cierta frecuencia a la Universidad de Kassel, en Alemania. Allí trabaja con colegas del Departamento de Materiales Estructurales en la realización de una parte de las complicadas investigaciones que respaldan el desarrollo del CP-40. En 2001 la fundación alemana “Alexander von Humboldt” le otorgó una beca para continuar estos estudios.

Los laboratorios donde se ejecuta la labor parecen salidos de un filme de ciencia ficción. En el microscopio electrónico, por ejemplo, se puede visualizar a más de 12,000 magnificaciones lo que sucede en la reacción de hidratación. Hay otra decena de equipos con funciones específicas, los cuales son igualmente necesarios para efectuar el trabajo experimental.

El costo del equipamiento es alto: varios millones de euros. Las condiciones en que se deben operar los equipos son también muy exigentes, por ejemplo, el voltaje de la red eléctrica debe ser muy estable. El personal necesita un largo proceso de entrenamiento, muchas veces de varios años, para obtener resultados confiables. Por eso es mucho más práctico enviar a los científicos cubanos a Europa a hacer su trabajo, en lugar de comprar e instalar equipos similares en Cuba.

Una vez comprobados los resultados y elaboradas las teorías correspondientes, deben ser publicados en revistas científicas de prestigio internacional, generalmente en idioma inglés o alemán. Esto permite que la comunidad científica internacional conozca los nuevos desarrollos en camino, y brinda prestigio al producto. Muchos de los colaboradores del CIDEM han participado en esta investigación y algunos han conseguido títulos científicos.

Nada, que la próxima vez que usted visite uno de los talleres de ecomateriales, y vea la “sencilla” producción de cemento CP-40, podrá entonces imaginarse el complejo aparato de investigación que hay detrás de este aparentemente simple resultado.